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El dolor de existir y otros dolores




El dolor no debe ser catalogado únicamente en el registro de lo sensorial, del sentir, también tiene un carácter que va en el orden de la existencia. Existe una presencia primaria, una tendencia a la desazón que varios autores han definido como proto-depresión o melancolía primaria, en el caso de Karl Abraham posición depresiva en Melanie Klein. En cierta forma hacen referencia al dolor de existir, un dolor que se experimenta en estado puro en la melancolía, como si algo dentro del propio ser se ha desgarrado dejando un vacío de angustia. En la antigüedad los antiguos filósofos ya consideraban la melancolía como constitutiva del ser. El dolor no es solo dolor, hay que diferenciarlo de la angustia y del duelo, la angustia y el dolor implican afectos/emociones, mientras que el duelo es un proceso de trabajo psíquico, es por ello que cuando hacemos el duelo a alguien o algo nos lleva un tiempo efectuarlo mientras nuestra mente lo asimila.

Hay un sueño que se usa como ejemplo donde un sujeto se para delante de su padre fallecido y este no sabe que está muerto (el padre). El sujeto siente un dolor como afecto (está muerto) y, por otro lado, otro dolor, ¿él no sabía qué? La misma cosa, que estaba muerto. Un dolor que solo habita en la experiencia misma y que su exceso de sufrimiento lo que hace es abolir el deseo de vivir, cuando un ser no tiene posibilidad de ser. En psicoanálisis o psicología al dolor se le interroga porque no es uno solo: dolor de ser, dolor petrificado, dolor narcisista, dolor del duelo, dolor fetiche, dolor como afecto primario. ¿Qué te duele?

¿Dónde te duele?

¿Desde cuando te comenzó a doler?